Palencia logra picos de 2.700 kg/ha en los ensayos con Teff

Probar y probar. Básicamente esa ha sido la línea de trabajo seguida en los últimos años en la provincia para comprobar si el teff puede convertirse en una alternativa a los cereales convencionales.

Egbert Sonneveld trató de despejar ayer esta duda en Frómista. Y lo hizo aportando datos de las pruebas realizadas los últimos años y los resultados obtenidos: un rendimiento mínimo de 1.000 kilos por hectárea y máximo de 2.700 con una producción de paja en torno a los 3.500 kilos, de los que el 90 por ciento se destina a alimentación animal.

Abia de las Torres fue la primera localidad palentina donde hace cuatro años se introdujo el teff. Se materializaron pruebas que permitieron tomar un punto de referencia.

«Se hicieron en ecológico, con siembras en abril y temperaturas bajas que dificultaron la nascencia y provocaron un crecimiento lento», aseguró Yolanda de Prado. Con la lección más o menos aprendida, en años sucesivos se introdujeron variantes en el modus operandi. En las campañas de 2007 y 2008 se optó por ir retrasando la siembra a mayo para asegurar mejores temperaturas. Además se apostó por una mayor aportación de agua para forzar la nascencia, eso sí, sin provocar un estrés hídrico.

Los resultados, más favorables, animaron a tomar 2009 y 2010 como punto de inflexión en su labor de introducción del cultivo. En 2009 fueron especialmente cuidadosos en el control del agua aportado, la vigilancia de las malas hierbas y la recolección cuando el teff estuviera maduro y seco.

En la última campaña se han decantado definitivamente por tierras de regadío y una siembra tardía que permite realizar otro cultivo con anterioridad. «Las pruebas han demostrado que el teff puede funcionar en suelos ligeros, con un mayor porcentaje de arena», apostilló María Pérez, técnica del Itagra, una de las entidades que ha colaborado en la llegada a Palencia del teff, quien ratificó lo apuntado en la presentación de las pruebas. «Los más problemático es la nascencia. Precisa unas condiciones muy peculiares».

En la misma línea se expresó Juan Antonio Olmedo, técnico de la Diputación de Valladolid. «Trabajamos en parcelas bastante arcillosas por lo que los resultados no han sido satisfactorios», apuntó. Olmedo reconoció que han sido muchos los profesionales del campo que se han dirigido a la Diputación interesándose por este cultivo. «En la zona de Rioseco y de Nava del Rey están probándolo con resultados aceptables», puntualizó.